El Desafío Ruta 40 hizo vibrar a San Juan y revivió el espíritu del Dakar

San Juan volvió a respirar rally. El regreso del Desafío Ruta 40 transformó al autódromo San Juan Villicum en un verdadero escenario internacional y despertó recuerdos inevitables de aquellas históricas jornadas del Dakar en la provincia.
Desde temprano, miles de fanáticos llegaron al circuito para disfrutar de una experiencia que mezcló velocidad, adrenalina y el impresionante despliegue de uno de los eventos más importantes del rally raid sudamericano.
Con un clima ideal y un prólogo pensado especialmente para acercar el espectáculo al público, el DR40 ofreció una jornada cargada de emoción tanto dentro como fuera de la pista.
El movimiento principal estuvo en el vivac montado en el predio del Villicum, donde el mundo del rally se instaló con toda su estructura. Carpas, gazebos, motorhomes, colectivos y talleres móviles formaron parte del paisaje que cautivó a grandes y chicos.
Desde el ingreso al predio, las motos oficiales y los equipos de fábrica captaron todas las miradas. Entre ellos, el KTM del sanjuanino Kevin Benavides fue uno de los grandes centros de atención, especialmente después de quedarse con el prólogo disputado en las inmediaciones del barrio Kirchner.
La avenida principal del vivac se convirtió en una verdadera exposición internacional del deporte motor. Las estructuras de Ford Raptor, Toyota Gazoo Racing, Defender y otros gigantes del rally raid atrajeron permanentemente al público, que recorrió cada espacio observando de cerca vehículos, mecánicos y pilotos.
Además del espectáculo deportivo, el ambiente multicultural también fue protagonista. Portugués, inglés, francés y otros idiomas se mezclaron entre equipos, auxiliares y fanáticos, dándole al evento un clima internacional que recordó las mejores épocas del Dakar en suelo sanjuanino.
Uno de los momentos más especiales de la jornada se vivió en el box del equipo Macro, donde Kevin Benavides compartió un encuentro con el sanjuanino Lisandro Sisterna, copiloto del campeón argentino, y con el histórico piloto local Alberto “Puchi” Ontiveros.
La escena fue seguida de cerca por el público, que volvió a demostrar el enorme cariño por los representantes sanjuaninos en el rally mundial.
El Desafío Ruta 40 no solo devolvió el rugido de los motores a San Juan, sino también esa sensación única de volver a ser parte del mapa grande del automovilismo internacional.

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